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Verano 2018
Hitos de un viaje a Suecia en torno al paisaje

Hitos de un viaje a Suecia en torno al paisaje

Durante el verano, realizamos un viaje familiar a Suecia para escapar del calor y conocer de primera mano algunos de los principales rasgos que nos atraen de este país: su intensa relación con la naturaleza, la vigorosa cultura urbana en sus principales ciudades, sin olvidar el interés por todo lo relacionado con la alimentación saludable, y la gran importancia que se otorga al diseño en general. Por Susana Canogar.

Martes, 9 de octubre de 2018

 


Primera parada: Estocolmo. ¡La gran sorpresa fue recibir un azote de calor sofocante nada más salir del aeropuerto! Las temperaturas rondaban los 34º, con noches igual de calurosas o más que en Madrid! Pero la ciudad es un oasis de verdor y agua. Frente a orillas urbanizadas otras de bosques frondosos, con lo que la ciudad en realidad es un perfecto yin y yang entre lo construido y lo natural. Una de las mejores maneras de hacerse una composición de lugar es sin duda realizar un recorrido en barco seguido de un paseo por el laberinto de calles de la isla de Gamla Stan, el núcleo medieval de la ciudad, en el que se pueden descubrir pequeñas plazas con encanto y comercios de gran originalidad, además de visitar los monumentos como el Palacio real, la Catedral o visitar el museo Nobel.



Paseando por la frondosa isla de los museos (muy recomendable el museo Vasa) y el parque Djurgarden, descubrimos las misteriosas efigies gigantes de Jaume Plensa, ya casi habituales en cualquier ciudad del mundo, y el jardín de Rosendal, un complejo de agricultura urbana donde se puede degustar una deliciosa y saludable comida con productos ecológicos de su huerto, comprar plantas u objetos para el jardín en los invernaderos del complejo o incluso hablar con el apicultor sobre la problemática de la menguante población de abejas. Una experiencia auténticamente rural en medio de la ciudad.



Aprovechando el excelente sistema de metro y tren de cercanías visitamos el cementerio Skogskyrkogarden, nombre impronunciable que significa cementerio en el bosque, cuyas imágenes icónicas para el mundo del paisajismo parecía una visita imprescindible. Obra de los arquitectos Gunnar Asplund y Sigurd Leweretz, realizada entre los años 1915-1940, ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad. Un paseo al atardecer por este lugar evoca una gran paz, con las largas sombras de los árboles creando dibujos sobre la pradera y característica colina en el claro central. Entre árboles nos encontramos con la capilla del bosque, diseñada con una curiosa mezcla de modernismo nórdico y arquitectura vernácula, el pórtico de entrada haciendo eco de los troncos de los árboles a su alrededor. No defraudó la experiencia.



Hammarby Sjostad es uno de los ejemplos más conocidos de urbanismo sostenible en Escandinavia. Una antigua zona industrial destinada a villa olímpica en caso de ganar Estocolmo la candidatura para las Olimpiadas del 2012. A pesar de perder la candidatura a Londres, el municipio y una serie de promotoras decidieron seguir adelante con la construcción del eco barrio. En el planeamiento se tuvieron en cuenta el transporte público (con un tranvía y ferry al centro de la ciudad), una reducción del 50% de consumo de energía en la edificación y la implantación de un ambicioso programa de recogida de residuos y producción de energía por biomasa. En la visita a este barrio se puede comprobar la calidad de los espacios públicos y zonas verdes, diseñadas para gestionar aguas de tormenta y como red de drenaje sostenible, con una extensa red de caminos peatonales y carril bici, además de jardines y plazas entre edificios ofreciendo parques de cercanía a los residentes de los edificios de cuatro y cinco alturas. Parece que la inversión en sostenibilidad ha sido todo un éxito, un lugar que se ha revalorizado por su buena comunicación, cuidada arquitectura y la abundancia de zonas verdes.



A tan solo media hora de la capital, visita obligada para los amantes de las plantas, visitamos la casa y jardín botánico de Linneo en Uppsala, que desarrolló su sistema de clasificación botánica ejerciendo de profesor de medicina en la Universidad, la más antigua de Escandinavia. El jardín se llegó a perder completamente, pero se ha podido recuperar la organización y todas las especies, a partir de las minuciosas listas y notas que dejó este gran científico del siglo XVIII.



Desde Estocolmo viajamos en avión a la isla de Gotland, popular destino estival para los suecos. Originalmente poblada por el pueblo vikingo, Visby, su capital, llegó a ser una ciudad de la liga Hanseática, por su ubicación estratégica en el mar Báltico y mantiene sus murallas intactas así como su estructura de población medieval.También visitamos la isla de Faro, a la que se accede desde ferry, lugar donde Ingmar Bergman se estableció tras enamorarse del lugar al rodar su película ´Como en un Espejo` en 1961. Descubrimos unas playas idílicas, extrañas formaciones rocosas y un paisaje agrario con características construcciones. Pero quizás el lugar que más nos sorprendió de esta excursión fue el hotel Furillen, ya de vuelta a la isla principal, un fantástico retiro creado en una fabrica de cemento abandonada, en donde las construcciones ruinosas, las montañas de grava, la accidentada costa y la luz cambiante crean un espectáculo continuo, un paisaje casi apocalíptico, a ser disfrutado desde las dependencias del hotel decorado con gran acierto en un estilo minimalista, con abundante cemento pulido, en donde destacan los delicados elementos ornamentales vegetales.



También visitamos la ciudad de Gotemburgo, la Venecia de Escandinavia, donde recorrimos sus canales en barco y recorrimos sus amplias calles a pie, donde abunda la arquitectura neoclásica y una activa escena de restauración incluyendo un templo para consumir marisco! Visitamos el museo de Bellas Artes para conocer la pintura paisajista nórdica y unas instalaciones fabulosas de la artista japonesa Chiharu Shiota. Terminamos el viaje con unos días relajados en la costa de Bohuslän al norte de Gotemburgo, con unas puestas de sol de postal sobre la rocosa costa desde nuestro cottage.



Durante todo el viaje fue constante la preocupación de los suecos por la falta de lluvia y la sequedad del campo. Mayo y junio fueron los meses más calurosos registrados en su historia. Durante nuestra estancia ya empezaron las noticias de los primeros incendios forestales, aunque no llegamos a ver ninguno. A mediados de julio llegaron a arder 50 incendios forestales distintos en todo el país y se llegó a pedir la ayuda internacional para sofocar algunos fuegos descontrolados. Sin apenas infraestructura para el almacenamiento de agua para su agricultura, a pesar de la abundancia de lagos, Suecia también tiene que prepararse para unos eventos climáticos erráticos que cada vez serán más frecuentes en el futuro. Mientras tanto, en España el verano ha sido bastante suave comparado a otros. El mundo al revés.