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Ecoturismo
El ecoturismo y de aventura en Costa Rica: un modelo a seguir

El ecoturismo y de aventura en Costa Rica: un modelo a seguir

En un reciente viaje a Costa Rica para conocer algunos de sus principales espacios naturales, pude comprobar de primera mano el éxito que está teniendo la apuesta del país por el turismo, que ya supera los ingresos del tradicional cultivo del café y de la banana, y sobre todo el gran auge del ecoturismo y de aventura frente al tradicional turismo de playa. Por Susana Canogar

Jueves, 12 de mayo de 2016

La superficie de espacios verdes protegidos en Costa Rica ha ido en aumento hasta alcanzar en la actualidad una cuarta parte de la superficie del país, un territorio de naturaleza privilegiada entre dos continentes y bañado por dos océanos, una de las zonas de mayor biodiversidad del mundo. En lugares del noroeste como Arenal, Monteverde y Guanacaste, la actividad del turismo aumenta y zonas que se despejaron del bosque original para la agricultura y ganadería ahora se empiezan a regenerar como bosque autóctono, permitiendo además salvaguardar los recursos hídricos y reducir la erosión de suelos en la época de lluvia. El Programa Nacional de Corredores Biológicos creado en el 2006 parece estar cumpliendo sus objetivos de restituir la conectividad de los bosques, un programa creado a partir del ambicioso proyecto de Corredor Biológico Mesoamericano impulsado por los países de la zona en la década de los 90.



En las inmediaciones de los parques nacionales se están generando todo tipo de actividades relacionadas con un turismo que acude a disfrutar de la naturaleza, incluyendo la formación de excelentes guías locales que no sólo facilitan la observación de la flora y fauna en expediciones, tanto diurnas como nocturnas, sino que también controlan las acciones del turista en la selva. Es notable la involucración de las poblaciones locales en la vida de los parques y como educan a los colegiales sobre la importancia de salvaguardar su patrimonio natural.



También existe una oferta en aumento del llamado turismo de aventura, que está muy asociado a los límites de los parques nacionales, y que aumenta la superficie de bosque con parques de aventuras, incluyendo el canopy -que permiten al turista valiente tener una vista de pájaro de la selva- puentes colgantes, escalada, actividades fluviales o bici de montaña. Cada vez son más los alojamientos de todo tipo que muestran con orgullo su certificación de turismo ecológico y que participan en las labores de conservación y educación ambiental, formando parte del llamado turismo rural comunitario.



En España quizás tengamos algo que aprender del modelo de Costa Rica, que atrae un turismo de calidad que busca sobre todo experimentar la naturaleza y que ha permitido que Costa Rica incremente su PIB y que tenga una situación sensiblemente mejor que algunos de los países vecinos y muchos de los países de Latinoamérica. Al igual que Costa Rica, uno de nuestros grandes atractivos -además de nuestro litoral y playas- es la gran diversidad de ecosistemas y espacios naturales, existiendo grandes oportunidades para desarrollar un turismo para el interior de la península, que pueda beneficiar a los habitantes locales y ayudar a frenar el éxodo de jóvenes de las zonas rurales.